lunes, 27 de diciembre de 2010

El elefante abrió sus ojos y entonces recordó su nombre,

se llamaba Severínovich.

¿De qué quiere su pintura?

Mano, ojo, hígado, sesos... ¡deténgase! espere un momento y pregúnteselo; rásquese la cabeza, trague saliva y si puede respóndase.

La pintura ha muerto y renacido una, dos, cuatro, nueve, setenta, cien veces; ¡ha muerto la pintura viva la pintura!, pero, ¿qué es arte y qué es pintura? el elefante únicamente tiene la certidumbre de que no por ser pintor se es artista, ni que se es artista por ser pintor.

En el año dos de Wikileaks, en lo referente a la pintura, las posturas se toleran, enfrentan, se complementan, ignoran, se consienten, coexisten. Las diversas miradas acreditan sus posibles respuestas, las cuales se manifiestan inestables, parciales y flexibles; la pintura es X y X es la variable, el resultado de la ecuación: pintura = polisemia.

La Peinture se contrae y se expande, voltea hacia sus entrañas, implosiona, muta, se aparea y fornica con otras disciplinas, sus rostros son tantos que a veces no se reconoce; se niega a si misma 3 veces, y cuando el gallo canta, se vuelve a negar. Pintar pintura, modelar pintura, construir pintura, pensar pintura, no pintar pintura…he aquí el dilema.

Quedó atrás la época de Rafael, Cezanne, Kandinsky, Pollock…los pintores contemporáneos tienen frente a sí múltiples veredas, éstas les prometen conducirles a un mismo destino: el aquí, la certeza del ahora.

Benjamín Hurtado

No hay comentarios:

Publicar un comentario